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¿Cómo nos ayudan los ejercicios de respiración para aliviar el estrés y la ansiedad?

«Todo movimiento que surja en nuestro cuerpo es un mensaje para el cerebro», señala Ayla Faulín García, responsable del departamento de Enfermeria de CMI (Clínica Medicina Integrativa). Nuestra respiración está directamente relacionada con nuestro estado mental, de ahí que todas las técnicas de relajación cuerpo-mente estén basadas en el control de la respiración.

«Todos podemos observar que cuando estamos estresados nuestra respiración es rápida y superficial. Por el contrario, cuando estamos en un lugar que nos da paz y tranquilidad, nuestra respiración es pausada y profunda», continúa la experta, que además es titulada superior en terapias manuales, técnicas de relajación, yoga y meditación.

Ayla Faulín nos explica que según las enseñanzas de los textos antiguos del Yoga, cada emoción tiene asociado un patrón de respiración diferente. Llegar a la emoción es más complejo, pero si modificamos la respiración, ésta cambiará de forma automática.

Adquirir técnicas para el control de la respiración nos permite ser más conscientes de nuestra vida y de cómo nos comportamos ante las diferentes situaciones que nos toca vivir. Esta toma de conciencia es en sí misma una herramienta fundamental para una buena gestión de los momentos que nos producen estrés; por otro lado, debido a que nuestra respiración tiene conexión directa con nuestro sistema nervioso, según sea nuestra respiración, así será nuestra respuesta ante cualquier acción de nuestra vida.

¿Cómo controlar la respiración si se produce un ataque de pánico?

Un ataque de pánico produce una angustia extrema que hace que la persona llegue a temer por su vida aunque ésta no corra peligro, por lo que debemos ponernos en manos de un profesional especializado que nos ayude con el diagnóstico y tratamiento con el fin de evitar futuros episodios.

Según la experta en técnicas de relajación, durante un ataque de pánico la respiración se acelera y se centra en la parte superior del tórax, por lo que, en el mismo instante en que empecemos a tener esa sensación característica de ahogo y falta de aire, debemos contrarrestarla respirando con la parte baja del abdomen, centrándonos en inspirar y espirar lenta y profundamente. Es lo que conocemos como respiración diafragmática.

Cabe destacar que, ante una situación de pánico en la que nuestros recursos se ven completamente desbordados, esta respiración funciona si ya se ha practicado antes, en cuyo caso debemos estar atentos ante cualquier “pensamiento intrusivo” y es ahí donde, a través de la respiración, podremos evitar el desenlace de la crisis.

Una vez desencadenado el ataque de pánico, intentar controlar la respiración puede ser contraproducente y podría producir más angustia. Por ello, «destaco la importancia de un buen entrenamiento previo que disminuirá la frecuencia de los ataques de pánico y, si surgen, nos permitirá afrontarlos de una manera más liviana», comenta Ayla García.

En mi experiencia, continúa, uno de los efectos más potentes de las técnicas de relajación y meditación es la fortaleza mental que adquirimos. Tras semanas o meses de práctica diaria podemos observar como aumenta nuestra capacidad de control y seguridad en nosotros mismos, proporcionándonos una visión más relajada y tranquila de nuestras emociones y sentimientos.

¿Cómo se realizan los ejercicios de respiración diafragmática?

Podríamos decir que nuestro sistema nervioso tiene un “acelerador” y un “freno”. El sistema nervioso simpático es el “acelerador” que, a través de la adrenalina y la noradrenalina, nos prepara para » la lucha o la huida”, aumentando el ritmo cardiaco, dilatando los bronquios para aumentar la retención de oxígeno y aumentando la irrigación sanguínea en los músculos esqueléticos.

Por el contrario, el sistema nervioso parasimpático es el “freno” de nuestro cerebro. A través del neurotransmisor acetilcolina está implicado en procesos de digestión, reparación y descanso, reduce la presión arterial, cardiaca y respiratoria asegurando el bienestar a largo plazo.

El diafragma es uno de los músculos centrales de la respiración, situado entre la base de los pulmones y el abdomen. A través de la respiración diafragmática conseguimos estimular el sistema nervioso parasimpático liberando al torrente sanguíneo hormonas y neurotransmisores que van a producir en nuestro cuerpo sensación de calma y serenidad inmediatas.

De ahí la importancia de la respiración diafragmática.

Beneficios:
  • Mejora el aporte de oxígeno a los órganos vitales, sobre todo al cerebro.
  • Induce a la relajación profunda y sensación de bienestar.
  • Actúa sobre el plexo solar liberándonos de la ansiedad.
  • Fortalece nuestra atención y concentración.
  • Nos permite detenernos y conectarnos con nosotros mismos.
  • Ejercicios de respiración para mejorar la salud de los pulmones

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