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Belleza Sexualidad

Cómo conseguir un ‘squirt’ de una vez por todas

Olvida todas las mentiras que te han contado sobre el ‘squirting’ y acompáñanos en esta guía infalible para conseguirlo de verdad.

El ‘squirt’, ese gran desconocido. ¿Cuántas veces has escuchado hablar de él? Y sobre todo, ¿cuántas mentiras te habrán contado? No, no es una palabra modernita para referirse a la eyaculación femenina, ni tiene nada que ver con tener un orgasmo, ni es una clase de bicicleta en el gimnasio, ni tampoco un tipo de Pokémon. Olvida todos los rumores y bulos que has escuchado sobre este fenómeno corporal femenino y adéntrate con nosotras en esta guía completa para saber qué es, qué no es y, sobre todo, cómo puedes conseguir uno de una vez por todas. Exploramos las técnicas más eficaces para hacerlo, y también algunos juguetes sexuales (como el archifamoso Satisfyer) que te pueden poner las cosas más fáciles.

Ante todo, lo importante es no frustrarse: no todas las mujeres llegan a conseguirlo, y no pasa nada. Pero si te quieres divertir un rato intentándolo, aquí va todo lo que necesitas saber.

¿Qué es ‘squirt’?

Lo primero es lo primero. ‘Squirt’ significa, literalmente, “chorro”. Está claro que los ingleses no se calientan mucho la cabeza para poner nombres a las cosas, y en este caso el resultado no podría ser más visual: el ‘squirt’ es un ‘chorro’ de un líquido transparente que se expulsa desde el orificio de la uretra cuando se estimula lo suficiente el punto G. Sí, es el mismo lugar por el que sale el pipí, por eso muchas mujeres que experimentan este fenómeno aseguran sentirlo como si estuvieran haciéndose pis. Pero no es así, ¡tranquilas! Es un líquido que parece agua y no huele a nada, que quizás pueda ser “orina diluida”, según algunos estudios. Como cuentan en la web de Diversual, los investigadores han comprobado que “las vejigas de las mujeres que estaban vacías antes de la excitación sexual, justo antes de experimentar el ‘squirting’, se llenaban”. Pero lo que nos interesa de verdad no es el qué, sino el cómo: el líquido se expulsa de forma intensa cuando llega al estado necesario (un proceso que explicamos más abajo).

No, el ‘squirting’ no es sinónimo de la eyaculación femenina, y eso no significa que la segunda no exista. Nuestra eyaculación es un flujo blanquecino de mucha más densidad que el chorro ‘squirtiano’, y que raramente se expulsa más allá de nuestra vagina, camuflado con la propia lubricación. Tampoco viene acompañada del orgasmo, ni tiene ningún tipo de relación con éste. Así que olvídate de todo eso que te enseñó el porno: el ‘chorro’ no es el homólogo de la eyaculación masculina, por mucho que a algunos hombres les fascine pensarlo así.

¿Cómo conseguirlo?

Hay varias maneras, pero antes hay que tener en cuenta varias cosas. Primero, que todas las mujeres tenemos la capacidad de conseguirlo, pero no siempre todas podemos. Hay muchos factores que influyen en ello: llegar a un nivel de excitación muy alto (lubricación, lubricación, lubricación), dominar la técnica (es decir, dónde y cómo tocar, controlar los tiempos, identificar las respuestas de tu cuerpo, etc.) y, posiblemente el más difícil, tener la mente relajada.

Se da la misma situación que con el orgasmo: obsesionarse con ello y pensar demasiado mientras lo estás haciendo provoca que tu mente bloquee a tu cuerpo. Así que, deja volar tu imaginación hacia los universos de tus fantasías sexuales y relájate. ¡Deja que fluya!

¿Lista? Pues allá vamos.

1 – Estimular el punto G

La forma más habitual de conseguir el ‘squirt’ es mediante la estimulación del punto G. ¿Que todavía no sabes dónde lo tienes? Es tan fácil como seguir la forma de la letra ‘G’ acostada: entrando por la vagina, subiendo hacia arriba y girando hacia la parte opuesta de tu cuerpo encontrarás una pared interna con sensación de paladar. De nada, acabamos de alegrarte la noche. Ese es el lugar donde, habitualmente, se encuentra el secreto de este fenómeno sexual. Puedes llegar a él con los dedos o, quizás de forma más sencilla, con un juguete erótico. Pero recuerda que, antes de eso, tienes que estar muy excitada.

El proceso sería el siguiente: ponte ‘in the mood for sex’ con tus mejores armas (videos eróticos, pensamientos impuros, ‘sexting’ con tus ligues, ASMR en Youtube, hentai, lo que sea), empieza a tocarte por todo el cuerpo para ponerte a tono y mueve tu mano hasta el clítoris, al que también tendrás que estimular para alcanzar el estado de lubricación y excitación que necesitas. Cuando estés a tono, introduce tus dedos, alcanza el punto G como hemos explicado antes y empieza a dar golpecitos contra la pared. Cuando notes que la cosa se pone intensa, hazlo más rápido sin parar. Recuerda: tener ganas de hacer pipí es normal, así que no te contengas.

2 – Estimular el clítoris

Aunque son casos más raros, hay mujeres que aseguran haber llegado al ‘squirt’ simplemente con la estimulación del clítoris. Quizás tú eres una de ellas. Es una teoría que sustentan en Diversual, donde proponen una estimulación COMPLETA de la zona. Es decir, no solo explotar ese pequeño punto donde ves las estrellas, sino también todo aquello que no vemos de esta maravillosa parte del cuerpo femenino.

3 – ¡Los dos a la vez!

Una combinación para la gloria. Sí, lo cierto es que la manera más infalible para conseguir nuestro objetivo es estimular el clítoris y el punto G al mismo tiempo. Vale, no somos Elastigirl, y estar pendiente de tantas cosas puede interponerse en algunos de los aspectos fundamentales para que se dé este fenómeno: tener la mente despejada y estar concentrada en pasar un buen rato, nada más. Por eso, si quieres ir a por este combo, te aconsejamos que recurras a vibradores especializados para ello, como el Satisfyer que alcanza el punto G y lo combina con un succionador de clítoris. Un doble ataque para ir en busca del ‘squirting’ perdido.

FUENTE: MIREIA MULLOR

Sobre el autor

Patricia Uzcátegui

Patricia Uzcátegui

Comunicadora Social y Locutora. Si pudiera elegir seria #lamujermaravilla

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