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Niños y pantallas: ¿todo es negativo para el desarrollo de nuestros hijos?

Aprender a usar mejor las pantallas puede tener consecuencias positivas para el aprendizaje de los más pequeños.

Las pantallas ya forman parte de la vida de los niños desde una edad temprana, pero darles acceso a la televisión, las tablets o los teléfonos no siempre significa que tendrá un impacto negativo en su desarrollo.

Sabemos que las pantallas también son extremadamente adictivas, forman la mente de los niños de maneras que estamos empezando a entender lentamente. Aprender a usar mejor las pantallas o saber cuándo parar tendrá consecuencias positivas duraderas.

Las estimaciones sugieren que los niños de cero a dos años pasan más de tres horas al día frente a una pantalla, cifra que se ha duplicado en las últimas dos décadas. Otro estudio mostró que para los niños en edad escolar, el 49% tenía más de dos horas de pantallas y el 16% más de cuatro horas.

Los sacrificios de las pantallas

El tiempo de pantallas puede producirse a costa de la reducción de la actividad física, el aumento del índice de masa corporal y la disminución de las comidas en familia. También se relaciona con menos sueño tanto en niños como en adultos. Por ejemplo, se ha descubierto que los niños que tienen un televisor en su habitación duermen 31 minutos menos al día.

El uso interactivo de las pantallas, la lectura de cuentos online o el visionado de programas mientras se involucra a nuestros hijos en el proceso puede resulta positivo

A primera vista todo esto parece alarmante, pero resulta que no toda la televisión es igual y ver algunos programas educativos puede beneficiar a los niños, pero sólo a los mayores de dos años. Los niños menores de dos años generalmente no se benefician en absoluto.

Se ha demostrado que el contenido educativo de la televisión ayuda a mejorar el comportamiento, la alfabetización y las habilidades cognitivas de los niños de tres a cinco años. “Una televisión educativa y bien diseñada puede ayudar mucho a los niños con pocos recursos“, explica a BBC Kathy Hirsh-Pasek, del Laboratorio de Lenguaje Infantil de la Universidad de Temple (Estados Unidos). “Sin embargo, si se trata de ver las noticias o algunos de los programas violentos que todos tenemos en nuestros televisores hoy en día, resulta bastante terrible para los niños”.

También es positivo el uso interactivo de las pantallas, como es el caso de las videollamadas con familiares, lectura de cuentos online o el visionado de programas mientras se involucra a nuestros hijos en el proceso,

El problema es que, en gran medida, no es así como los niños usan las pantallas. Los niños a menudo consumen los medios de comunicación de forma pasiva y eso es lo que puede ser perjudicial. Un estudio demostró que los niños pueden aprender mejor una nueva palabra en persona o a través de una videollamada interactiva, en comparación con ver la misma palabra dicha pasivamente en una pantalla.

Falta de imaginación

Los cerebros de los niños pequeños todavía se están desarrollando rápidamente y la interacción con los padres o cuidadores sigue siendo crucial para el aprendizaje. Demasiado tiempo de pantalla podría interferir con la forma en que experimentan nuestro mundo tridimensional. Los niños de quince meses pueden aprender nuevas palabras de las tablets pero luego tienen dificultades para aplicar este conocimiento a la vida real.

Se ha descubierto que todas las formas de tiempo de pantallas se relacionaban con un menor desarrollo de las imágenes mentales

Las investigaciones han demostrado los vínculos entre el uso de la televisión y la reducción de la imaginación creativa. En línea con esto, un estudio reciente, ha demostrado que el uso de tiempo en la pantalla para niños en edad escolar disminuye las “habilidades de imaginación mental” de los niños.

La imaginación es un rasgo humano universal que nos permite crear una representación mental de eventos del mundo real sin tener que estar realmente allí. Es la forma en que podemos leer algo e imaginarnos a nosotros mismos en la escena. “Cuando realizo una acción, la estructura neural se crea en mi cerebro, lo que me permite reformar esa acción internamente sin haber realizado la acción”, explica Sebastian Suggate, autor del estudio y experto en el desarrollo del lenguaje en la Universidad de Ratisbona (Alemania).

La investigación siguió a 266 niños de entre tres y nueve años, probándolos en una tarea de imágenes mentales dos veces durante 10 meses. A los niños se les hicieron preguntas como: “¿Qué es más brillante, una trompeta o un violín? ¿Qué es más puntiagudo, un clavo o un alfiler?”.

Estas preguntas ayudaron a los niños a aprovechar sus imágenes mentales, ya que la comprensión de que una piedra redonda es más suave que, por ejemplo, un alfiler, se aprende de la experiencia y no de una enseñanza explícita. Para responder rápidamente a esta pregunta, se requiere comparar “imágenes mentales” de estos objetos.

La pantalla hace el trabajo por nosotros

El equipo descubrió que todas las formas de tiempo de pantallas, tanto pasivas (televisión) como más interactivas (juegos), estaban relacionadas con un menor desarrollo de las imágenes mentales durante el curso del año del estudio.

Un uso de las pantallas bien diseñado e interactivo puede beneficiar a los niños, porque “es adaptable e interactivo, mientras que la mayoría de las veces es para sentarse y escuchar”

Los investigadores ponen el ejemplo de la piscina. Si cierras los ojos e imaginae la última vez que estuviste en una piscina, es fácil imaginar cómo se sentía el agua contra tu cuerpo, cómo olía y lo resbaladizo que era el suelo. Estas sensaciones sólo provienen de experiencias pasadas. Si sólo viéramos a alguien nadar en una pantalla, no podríamos recordarlo tan vívidamente.

Esto es porque una pantalla hace el trabajo por nosotros. Las pantallas presentan información a nuestros ojos y oídos sin comprometer nuestros otros sentidos, como el tacto, el gusto o el equilibrio. “En estos primeros 10 años y también en la adolescencia sabemos que la información sensorial aún está siendo afinada. Este es el momento de desarrollar tus habilidades sensoriales”, añade Suggate.

La buena noticia es que es muy fácil para los padres ayudar a los niños a aprovechar sus habilidades de imágenes mentales y, al mismo tiempo, reducir su dependencia de las pantallas. Todo lo que tenemos que hacer es dejarlos jugar, especialmente porque las imágenes mentales son la base del juego creativo, señala Suggate.

Para muchos padres, esto podría no ser tan fácil. Por lo tanto, es importante entender que el “tiempo de pantallas” abarca muchas cosas diferentes. Los teléfonos, las tabletas, la televisión y los juegos, todos caen bajo la misma etiqueta de tiempo de pantallas. Las tablets existen desde hace poco más de una década, pero ya están cambiando la forma en que funciona el aula y el aprendizaje a distancia.

FUENTE: ELCONFIDENCIAL

Sobre el autor

Patricia Uzcátegui

Patricia Uzcátegui

Comunicadora Social y Locutora. Si pudiera elegir seria #lamujermaravilla

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