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Psicología

El poder de la gratitud como elemento transformador en la vida

La gratitud en el desarrollo humano

La infancia es el mejor momento para inculcar los valores y principios más importantes de la vida, uno de los cuales es la gratitud. El niño tiende a repetir el comportamiento de los padres o personas más significativas, a partir de la observación.

Tu cerebro quedará más estimulado siempre que sientas la gratitud. Esta agradable sensación libera la hormona del placer, la serotonina, que va a reforzar la tendencia para la repetición de ese comportamiento en la vida.

Las personas que aprendienron en la infancia el acto de agradecer tienen mayores posibilidades de alcanzar éxito escolar y desarrollan excelentes relaciones interpersonales. Se convierten en individuos con claridad mental y actitud abierta ante la vida.

Un adolescente con un corazón agradecido dará más valor a las cosas importantes de la vida que cualquier otro. La gratitud funciona como un imán gigante para las oportunidades y es un signo nítido de que el joven puede vivir el presente.

También en la fase adulta, ser agradecido es clave para acceder a muchas de las cosas buenas de la vida. Este estado afectivo, cognitivo, conductual y esperitual, fomenta un mayor éxito en las relaciones interpersonales, estimula el bienestar, así como el reconocimiento y admiración de los demás.

Varios estudios han comprobado la utilidad del acto de agradecer para alcanzar una vida feliz, agradable, y plena de realización, y que genera agradable sensaciones en la persona.

Hay inumerables ventajas en ser una presona agradecida. Es más que una cuestión de educación. ¡Es un estilo de vida muy prometedor y honorable!

La vida es un proceso continuo, en constante cambio. En este proceso debemos dejar crecer las costumbres y hábitos saludables que fueron inculcados en nosotros y multiplicarlos para las próximas generaciones, especialmente cuando nos referimos a valores fundamentales como la gratitud.

¿Vivir en ingratitud es una elección?

Respondiendo de forma muy directa a la pregunta, creo que sí. Es una elección y desgraciadamente existen muchas personas que eligen no ser agradecidas.

Pero cuando se conoce las vidas de estas personas más de cerca, tenemos que entenderlas y aceptarlas, sin juzgar. Y por la ingratitud de los demás no me tengo que transformar. Cada uno tiene que vivir con sus elecciones.

Pasamos tanto tiempo sufriendo con esto y aquello, enfadados, resentidos o ingratos… Pero si nos detenemos junto a la naturaleza y admiramos un simple jardín o las olas en la playa, conseguimos contemplar con mucha claridad y realidad. Inevitablemente, vamos a terminar muriendo, pero ese simple jardín y las olas del mar permenecerán ahí. ¡Somos realmente muy insignificantes!

Tú eres quien elige a partir de hoy y para el resto de tu vida, en cada momento, ser o no ser una persona agradecida. La gratitud puede y debe ser una acción que se desarrolla de forma automática, tal como ocurre al cepillarse los dientes. Debe llegar a ser una conducta diaria sin la cual nos sentimos incompletos.

Cada uno de nosotros tiene que encontrar sus propias formas de crear, sentir y desarrollar su gratitud. Se transforma así en una actitud vital: “Estoy agradecido por respirar…Estoy agradecido por amar…Estoy agradecido por tener una familia…Estoy agradecido por, en mi cabeza, porder volar…¡Estoy agradecio por estar agradecido!”.

Cambio y crecimiento

En los últimos años se ha descubierto mucho con respecto a cómo la gratitud puede afectar y cambiar la calidad de vida de las personas. Esta calidad de vida sólo ocurre si está asociada al cambio de la forma de pensar.

Hasta una persona totalmente depresiva, impaciente, o egoísta puede cambiar sus pensamientos equilibrando emocionalmente su corazón y ejerciendo la gratitud sobre una base diaria.

Para entender este efecto positivo en la mente, es necesario explicar el efecto de la oxitocina, sustancia química producida por el hipotálamo, en áreas específicas denominadas núcleos para-ventricular y supraóptico.

Ahora bien, esta sustancia pasa a ser liberada por el cerebro cuando el sentimiento de gratitud es activado. Se trata de un sistema de recompensa que es la base de la satisfacción y de la autoestima. Esta hormona genera felicidad y es responsable del placer y de la sensación de bienestar. Si te sientes agradecido todos los días, serás más feliz.

A medida que la vida nos enseña lecciones, tendemos a crecer, no sólo intelectualmente, sino también emocionalmente. Para ello, es necesario que coloquemos determinados comportamientos y sentimientos en nuestra vida. Ellos harán que nuestras vidas valgan realmente la pena, en este mundo tan lleno de oscuridad. La gratitud cumple el papel de guiarnos entre los obstáculos, retos y trampas.

¡La gratitud tiene un poder contagioso! Existen momentos en los que parece imposible sentir o estar agradecido por el dolor, sufrimiento, o tristeza vivida. Pero todo en la vida tiene un propósito y, en la mayoría de las veces, no entendemos nuestras experiencias en el exacto momento en el que las vivimos. Por supuesto que el cambio de pensamiento y el crecimiento afectivo son fundamentales para vivir en gratitud.

Sobre el autor

Ileana Gionco

Ileana Gionco

autodidacta, amante de los desafíos, diplomada en ventas,mamá de dos varones y lectora asidua.

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