Emprendimientos Negocios

S.O.S…. Mi Instagram no vende, ¿qué hago?

Descubrí qué podría ser lo que te hace falta para impulsar tus ventas online. 

Año Nuevo, proyecto nuevo. Si esta frase es nuestro lema para este 2021, seguro nos tuvimos que detener a pensar que, en un mundo digital, lo que no está en redes no existe… Entonces: ¿Cómo vendemos nuestra iniciativa en el gigante Instagram sin morir en el intento? 


Como abrir una cuenta en esta red es gratis, aventurarnos sin tener demasiada noción de dónde nos estamos metiendo es tentador, pero meter mano sin saber muy bien de qué va probablemente nos devuelva un resultado poco satisfactorio, y de ahí la idea de abandonar en manos de la frustración nos espera a la vuelta de la esquina. Entender qué hay detrás de una cuenta que vende productos y servicios de manera virtual nos servirá para evaluar estrategias, tiempos, conocimientos, y cómo lo vamos a encarar si es que de verdad queremos lograr algo rentable para que nuestro negocio virtual que se sostenga. 

Es que a simple vista parece fácil: me abro un IG, saco las fotos de los productos que vendo y voy subiendo material.  ¡Ojalá fuera así! Esto es solo el primer paso. Tener una buena producción de fotos de lo que vendés-o tuyas-si lo que estás buscando es hacerte referente en tu métier, es básico. Además, hay que tener el nombre definido, un logo acorde en alta calidad (en lo posible con las medidas exactas que requiere cada red y con sus íconos de historias destacadas que lo acompañen).

¿Tercer paso? Ya con el Instagram abierto, una buena bio que deje bien en claro (a quienes entren) en qué tono pensamos dirigirnos a nuestros seguidores/clientes. Esto sería como el kit de la famosa muñeca Barbie, que según a qué se dedicaba la rubia venía en la caja con sus herramientas. Bueno, este sería el kit básico emprendedor… Ya luego con todo más definido abrimos la caja y nos ponemos a jugar en este universo de las redes y de vender en Instagram. 

Es importante que sepamos que acá no hay lugar para la improvisación como muchos creen. Esto no se va haciendo sobre la marcha.  Bien, ahora que tenemos esto claro, seguiría armar una clara identidad para la marca: tendríamos que pensar nuestra red. Entonces, papel y lápiz en mano, armamos una especie de tablero del tateti, para nuestros primeros doce posts en feed. Si posteamos tres veces por semana en un mes, ésa sería la cuenta. Es una manera de definir qué vamos a publicar antes de arrancar, algo que nos garantizaría un trabajo mucho más profesional.

Antes de abocarnos a la tarea de pensar nuestro feed, volvamos a la bio: esa partecita de arriba que describe lo que hacemos. ¿La viste? Una bio que nos represente, es lo mínimo que habría que tener, porque no es lo mismo presentar lo que hacemos así: “Hola! soy Flora, tengo 25 años y les presento mi emprendimiento cocina con amor“. Que de esta manera: “Delivery sin cargo. Pedido al MD. Tortas caseras. Bombones, dulces y mucho más“. Parecen iguales, pero no lo son.

La primera, tiene un nombre de persona (alguien nos está hablando) y cuando es así desde el otro lado yo infiero que llegué a un Instagram donde me voy a encontrar en cada post a Flora porque si no, no tiene sentido. Yo leo y me imagino a una chica joven y con ganas, que cocina poniendo mucho amor a lo que hace y de manera muy artesanal, porque está dando sus primeros pasos. En la segunda forma de bio yo, como posible nueva seguidora, no me planteo nada: compro y me voy. Por eso, es importante pensar cómo voy a describir lo que hago en ese espacio de pocos caracteres: el tono con el que presentamos nuestras cuentas es lo debería darle una ideal al seguidor de con qué se va a encontrar en nuestro contenido.


¿Personal o impersonal? Una pregunta que no podemos no hacernos, que arranca con la bio para continuar con el tipo de escritura que vamos a usar siempre. ¿Vamos a hablar en primera persona? Acá igual cuidado, porque no significa que si la bio no llevase nombre y apellido y no fuera empática uno no tenga que elaborar mucho los textos… Sea como sea, ambas maneras de presentar un negocio están bien y las dos van a requerir esfuerzo en lo que llamamos copies (textos que acompañan cada post).

Lo que sí tenemos que tener en cuenta es que luego sea congruente con el todo. Si somos como Flora, vamos a tener que trabajar la red de una manera más empática, más abierta en cuanto a una comunicación más personal… Y si somos “Delivery sin cargo, pedidos al MD“ a secas, de otra, pero con creatividad de todos modos. Y, en el medio, hay mil variantes. Pero con los extremos es como más se puede comprender a qué me refiero con ser congruentes con un estilo. Es como cuando se lee un diario o una revista: siempre hay un mismo tono y una misma linea editorial. 

¿Qué pongo?.. A mí no me sale bien escribir

Lo escuché muchas veces… Porque cuando tenemos ya el kit de la Barbie listo y elegimos las 12 fotos del mes, nos tocará pensar de qué manera vamos a acompañar ese flyer o imagen con un texto con gancho. 
Y, si bien para mi esta es la parte más divertida por mi oficio de periodista,  con los talleres para emprendedoras\es entendí que no es así para todos y que escribir, si uno no está familiarizado cuesta, y mucho. ¿Y entonces…?

Bueno, podemos hacer un curso de escritura creativa o de storytelling (que se usa mucho en redes sociales), podemos animarnos sin más y sin vergüenza, y por ahí encontramos que tenemos mucho por decir o nos compramos algún libro de ejercicios para ayudarnos a relajar la pluma. Lo que no podemos es ignorar que en Instagram no se trata de hacer un copy como quien cuelga un cartel en la prenda con nombre y precio.  No va de un epígrafe de foto, de describir un producto y ya está. Creeme que hacer algo creativo te hará llegar a muchas más personas. 
 
Ok. Ya sabemos el tono y podemos abocarnos a buscar variedad en los temas. ¿O es que solo iban a poner fotos de venta de un producto? No es así en redes. Vamos a tener que lograr un mix entre posteos empáticos, de venta y de servicio. Que básicamente son los que venden lo que hacemos, los que empatizan con nuestro público con por ejemplo una frase o una foto que genere una emoción. Por último, el servicio es un posteo donde de manera gratuita brindamos información de valor para nuestros seguidores.

En mi caso, un post de servicio para Taller de Redes sería: “Te contamos cómo vender en redes’’ y como estoy haciendo en este texto, ofrecer, de manera gratuita, parte de la información que doy en mis talleres para los que me siguen y no pueden o no quieren pagar los cursos. Eso es Servicio y aplica a cada producto o servicio en particular. Si vendes zapatos, explicar cómo limpiar determinada mancha es un servicio a tu comunidad virtual.

Pero ahora que entendemos que hay tipos de posts lo que no podemos olvidar es integrarlo en un todo. No se trata de poner algo que no tenga nada que ver, todo debe apuntar a tu negocio. Coherencia. Si somos psicólogas y nuestra línea de trabajo es Freudiana, podemos hacer un post empático de viernes con una frase del padre del psicoanálisis. Si no, no.  La idea es reforzar lo que hacemos desde otros ángulos. 

Reels, IGTV y otras hierbas…


Hasta ahora solo hablamos de logo y del feed, pero es importante que sepamos que no termina ahí… las demás herramientas que hay en Instagram para comunicar son parte de la red y, como tales, tenemos que aprovecharlas. Reels, IGTV, vivos, videos, historias, listas…Te recomiendo que si no vas a delegar tus redes a un Community Manager mires tutoriales en YouTube, que hay miles, para que identifiques para qué se usa cada una de las herramientas que tiene la aplicación. Tener un feed increíble, pero no subir historias interactivas es como si nos faltara una pata de la mesa.

Las redes demandan tiempo para generar contenido de calidad y además, siempre se están actualizando y requieren mucho de nosotros. Por eso vender en redes sociales no es fácil, (¡tampoco imposible!) pero hay que saber que las reglas del juego son éstas. Humanizar la marca viene de la mano de exprimir nuestra red y para eso, como mínimo, debes saber usarlas bien. 

Que Instagram no hace milagros ni es una ONG


Como queda claro, poder trabajar una cuenta de Instagram no es tarea sencilla y, si no te gusta o no tenés tiempo, es importante que te plantees delegar, pero si tu idea es hacerlo vos, dedicarle tiempo y tomarlo como un trabajo más es fundamental. Las redes sociales de negocios a veces se confunden con las personales y se cree que tienen las mismas reglas. No, no es así. La comunicación de tu marca es tan importante como todo lo demás. Pensar que el marketing, el diseño, la fotografía y la comunicación se pueden hacer sin estrategia es subestimar demasiado todo el trabajo que hay detrás de una cuenta que funciona y es redituable en ventas.  

Por último, no quiero olvidarme de derribar dos grandes mitos: va a funcionar a corto plazo. Falso, como todo en la vida lleva tiempo, paciencia y perseverancia. Y el otro es que Instagram es gratis. Lo orgánico y la idea de que vas a vender sin invertir en publicidad es una manera de creer en los Reyes Magos. 

Hasta acá un pantallazo de un trabajo en Instagram, pero la cosa no termina ahí, para tener presencia de marca en el universo online y plantearnos un negocio que crezca tenemos que seguir sumando estrategias y redes acordes a nuestro negocio. Desde Tienda Nube hasta invertir en Google Ads, LinKedin, abrir un Twitter, Tik Tok y lo que nuestro nicho reclame. No queda otra. Sumar más canales de comunicación para ir creciendo y ganando mercado. 

Ahora sí, llega el 2021 y, si estamos dispuestas a sumergirte en el negocio de la venta online, ¡manos a la obra que hay mucho trabajo por hacer! 

Fuente: parati.com.ar

Sobre el autor

Cecilia Acevedo

Opinar

Clic para opinar