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¿Conoces el síndrome de Caperucita Roja?

Si bien su denominación surge del clásico cuento infantil, hace foco en la dificultad que tienen ciertas personas en reconocer cuándo están ante alguien con doble cara. Conocé más en esta nota.

Lo primero que debemos tener en cuenta, es que el nombre «síndrome de la Caperucita Roja» se ha asignado de manera popular. Por lo que no es un síndrome que se encuentre en libros de psiquiatría o psicología. El nombre de este clásico cuento fue utilizado ya que la historia sirve como metáfora de problemas reales y ayuda a que el problema sea más visual.

¿Por qué se denomina así?

Si recordamos como es el cuento, se nos viene a la mente la última escena. En la misma, la Caperucita se encuentra con un lobo disfrazado de abuelita y no logra ver al feroz animal detrás de esa vestimenta. ¿Cómo puede ser que la niña confunda a su querida abuela con un lobo? Bueno, si bien es una historia fantasiosa, esto sucede muchas veces en la vida real. Existen personas que no logran darse cuenta cuándo están ante alguien que tiene doble cara. Por lo que se vinculan con ella y confía ciegamente, sin notar las señales de alerta que hay alrededor.

¿Cómo reconocer estas «caperucitas»?

Existen ciertas características que pueden estar presentes en aquellas personas que establecen vínculos insanos:

  • Son inocentes, siempre buscaran lo positivo en los demás. Así, minimizan lo negativo o lo omite.
  • A lo largo de su vida tiene varios «lobos» presentes, ya que cumple un patrón de vinculación con personas que le hacen daño.
  • Lo vivido en su infancia ayudan a entender su comportamiento. Si en la niñez, esa persona se relacionó con seres queridos que no cubrieron sus necesidades o fueron poco fiables, aprende a confiar en ese tipo de perfiles por familiaridad.
  • Su autoestima suele ser bajo, por lo que busca el constante agrado de otros. Tener un autoestima vulnerable hace que la persona sea más maleable y confunda más fácil sus valores.
  • Suele manifestar un alto nivel de altruismo. Buscan ayudar a todo el mundo, de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio.
  • Puede existir cierta dependencia emocional. Las personas que dependen más de los otros, suelen caer con mayor facilidad en relaciones poco sanas y difíciles de terminar, en donde pueden ser fácilmente manipulados.

Fuente: https://www.hola.com

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