Casa y jardín

¿Césped amarillo en tu jardín? te mostramos las causas y como podes recuperarlo

Llegó la primavera y con ella el cuidado intenso del jardín. Nos preocupamos por cuidar las plantas y protegerlas de las hormigas, pero el césped es una pieza fundamental en el patio para que complete la escenografía. Si tu césped está amarillo, te contamos los motivos y qué hacer para recuperarlo

Motivos del césped amarillo

Césped amarillo por exceso de temperaturas

Existe una gran cantidad de especies y variedades de césped, cada una es adecuada para unos climas y condiciones determinados. Si vivís en una zona cálida y tu césped está expuesto al sol directo, es muy posible que te encuentres grandes zonas amarillas donde más incidencia hace la luz, sobre todo la de mediodía.

El césped se daña mucho bajo el sol intenso y las especies o variedades que no están preparadas para ambientes muy cálidos lo hacen más aún. Presta mucha atención a las características del clima en tu región antes de plantar el pasto y procura que las necesidades de este se adecúen a los cuidados que puedas brindarle.

Césped amarillo por sequía

Del mismo modo que un exceso de sol puede debilitar el césped y hacerlo amarillear, una falta de agua tendrá un efecto muy parecido: césped seco, amarillo y quebradizo. De nuevo, cada tipo de césped tiene unas necesidades de riego muy diferentes, y estas se ven afectadas en gran medida por el drenaje del suelo y el clima de la zona. Prestá atención a como regás, evitando dejar zonas sin agua y ni otras con demasiada, y a los posibles desniveles del terreno, que pueden hacer que el agua se concentre en ciertos puntos.

Césped enfermo por anegación

Si es posible que el césped se amarillee por falta de riego, también lo es que ocurra lo contrario. Las personas sin mucha experiencia con la jardinería tienden a pensar que cuanta más agua reciba una planta, mucho mejor para ella, pero el exceso de agua tiende a ser más peligroso que la falta de esta.

Cuando el suelo se encharca o anega, las raíces pierden la capacidad de respirar, y suelen pudrirse rápidamente. Sin un sistema radicular que la alimente, la parte aérea de la planta se queda sin fuente de alimento, y no tarda en morir. Además, el exceso de humedad tiende a propiciar la aparición de todo tipo de hongos, sobre todo en temperaturas templadas o cálidas, que no tardarán en atacar el césped y dejar zonas amarillas.

Césped amarillo por falta de sol

Si hay árboles en la zona en que tienes plantado el césped, es posible que alguno de ellos haga demasiada sombra sobre cierta zona del pasto que, si se ve privada de la luz durante muchas horas al día, puede acabar por amarillear y secarse. Es posible incluso que las raíces del árbol se hayan extendido de forma superficial por debajo del césped y que le estén privando de agua o nutrientes.

Césped amarillo por exceso de nitrógeno

El nitrógeno es uno de los principales nutrientes de las plantas, y también uno de los elementos en que casi todos los abonos son más ricos. Sin embargo, aunque el nitrógeno es esencial para el desarrollo de la vegetación, un exceso de este cambia el pH del suelo y quema las raíces.

Si tu césped se amarillea de forma uniforme es probable que estés abonando en exceso, con lo que deberías reducir la dosis de abono o buscar uno menos rico en nitrógeno. El exceso de los otros elementos suele ser mucho menos importante, y hacen falta cantidades realmente grandes para que suponga un problema.

Otra sustancia muy rica en nitrógeno es la orina. Si uno o varios perros orinan frecuentemente sobre una zona determinada del césped, acabarán surgiendo las características manchas amarillas bordeadas de verde, en que la zona exterior es lo bastante rica en nitrógeno para hacer de abono para el césped, pero en el centro la concentración es excesiva y ha quemado el pasto.

Cómo recuperar el césped amarillo

Una vez hayas encontrado el motivo que provoca tu césped enfermo, tenés que hacer lo posible para recuperarlo

  • Si tu césped está recibiendo demasiado sol, regarlo más seguido puede ayudar.
  • También es posible que el terreno se haya compactado mucho por el paso del tiempo: el pisar y la acumulación de raíces muertas pueden volver la tierra impermeable, y es necesario escarificar el terreno para airearlo, normalmente al final del verano y del invierno.
  • También debes asegurarte de que tu césped no se encuentre bajo el ataque de hongos y, si es así, podés tratarlos con algún antifúngico, siempre preferiblemente casero y ecológico, son muy fáciles de elaborar.

Fuente: https://www.ecologiaverde.com/

Sobre el autor

Cecilia Acevedo

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