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Pequeñas ideas que facturan millones

Antes los negocios de éxito se asociaban siempre a grandes compañías, con enormes plantillas de trabajadores. Pero esta ya no es la norma hoy”. Así de claro lo tienen en CEAJE, la Confederación Española de Asociaciones de Jóvenes Empresarios, conscientes de que actualmente no necesitas tener una gran empresa para tener un negocio rentable y potente.

Hay ejemplos de sobra que así lo demuestran.

  •  Los primos estadounidenses Adam Callinan y Matt Campbell, fundadores de Bottlekeeper, detectaron una necesidad: mantener las botellas de cerveza frías durante mucho tiempo y, además, protegidas. Han construido un negocio millonario con apenas seis trabajadores y con Internet como su único canal de comercialización: más de un millón de dólares en ventas en 24 horas e inversores como Mark Cuban, dueño de los Dallas Mavericks de la NBA.
  • We Are Knitters es un e-commerce de venta de ovillos y kits para tejer. Fue fundada en 2009 por Pepita Marín y Alberto Bravo, que tenían 23 años. Hoy facturan cerca de 10 millones de euros y cuentan con menos de 30 empleados.
  • Funidelia es una tienda online de disfraces nacida en Aragón que distribuye a más de 90 países de todo el mundo. Tiene una previsión de facturación para 2018 de 30 millones de euros y una plantilla de 50 puestos de trabajo directos.

“Nos sorprenderíamos de la cantidad de pequeños emprendedores que no son conocidos y se ganan la vida muy bien, generan empleo, y tienen una vida más que envidiable, con unos ratios de rentabilidad por encima de la media”, reflexiona Jorge Aracil, CEO de la consultora de negocio Take Advantage, profesor de ESIC y experto en gestión empresarial y dirección de personas.

La digitalización, su aplicación en los distintos procesos y la consiguiente reducción de costes han posibilitado que las empresas puedan acceder a clientes a los que antes no llegaban y atender segmentos de negocio que hasta hace poco no estaban bien servidos. En opinión de Aracil, los factores de éxito de los nuevos modelos de negocio tienen muchas similitudes con las startups: “Ideas adaptadas a microsegmentos, agilidad de respuesta, estructuras muy flexibles, compromiso, talento que aprende a desaprender, cooperación, acuerdos, y el uso práctico de la tecnología”.

Jordi Vinaixa, profesor del Departamento de Dirección General y Estrategia de ESADE, insiste en dos claves para que una idea funcione: que vaya destinada a resolver un gran problema de un gran mercado y que lo haga con una propuesta de valor única y distinta. “El problema es que no siempre sabemos encontrar ese gran mercado, ya que por lo general están servidos”.

Adam Callinan y Matt Campbell, fundadores de Bottlekeeper, con su invento para conservar botellas frías.
Adam Callinan y Matt Campbell, fundadores de Bottlekeeper, con su invento para conservar botellas frías. GETTY

Los pequeños negocios también pueden hacerse grandes creando una necesidad o cambiando las reglas del juego de su sector. “El alquiler vacacional o el transporte de ciudad ya estaban atendidos, pero Airbnb o Uber supieron ver las imperfecciones y fueron capaces de proponer y gestionar una propuesta de valor”, resalta Vinaixa. Recuerda, por ejemplo, cómo ya hace 10 años alguno de sus alumnos vio esas ineficiencias en el mercado de transporte o de alquiler vacacional pero no supo gestionar la propuesta. “Es fácil tener ideas pero la clave es saber ejecutarlas. Sin eso, no valen nada”.

Actualmente esas ideas pueden llevarse a cabo con un número mínimo de trabajadores: “Gracias a procesos como el outsourcing, tú, como fundador de la empresa, contratas el talento que necesitas cuando lo necesitas. Esto es un win-win para todos: para la empresa porque dispone del mejor talento en todos sus proyectos y, para el profesional, porque forma parte de las iniciativas que él quiere, las que más valora y más le aportan”, aseguran desde CEAJE. Vinaixa. No obstante, cree que para ser grande hay que tener cierta dimensión, “otra cuestión es que se empiece con tamaño pequeño”.

El segmento que más pequeñas empresas con grandes negocios acoge seguramente es el de las ventas de productos online. “Tienes una buena idea, un producto innovador, con gancho, que cubre nuevas necesidades de los clientes. Tu canal de ventas: Internet. Sin intermediarios. Al principio, puedes subcontratar los servicios de marketing, publicidad, gestión de redes sociales, etc. Y a medida que el negocio crece, montas un pequeño equipo de gente esencial para la empresa, mientras sigues contando con profesionales externos que te ayudan cuando lo necesitas”, resumen en CEA

Fuente: www.elpais.com

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