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Mujeres de la Independencia, invisibles para la historia oficial

Ocho figuras femeninas tucumanas –como religiosas, pedagogas y promotoras de la paz– fueron imprescindibles para el desarrollo de la Independencia argentina.

El martes 9 de julio de 1816 estaba soleado. Para festejar la declaración de la Independencia, la Ciudad de Tucumán estaba llena de flores, guirnaldas y banderas blancas y celestes. Por la noche y al día siguiente, hubo peñas y bailes. En la Casa Histórica, sonaban el minué y la zamba. Entre los que mejor bailaban, se destacaba el general Manuel Belgrano.   

Durante el festejo, decidieron elegir a la reina de la fiesta. Se armó un jurado y por mayoría salió electa Lucía Aráoz, a la que llamaron “la rubia de la Patria”. Todos querían bailar con ella. Afortunadamente, a partir de esa noche y para el resto de nuestra historia, fue a la única a la que se llamó “reina”.

 Años después, en 1824, Lucía se casó con Javier López, caudillo y ex gobernador de la provincia, sellando la paz entre las dos familias históricamente enfrentadas: unos representaban la población rural y otros, la urbana, bandos muy sangrientos de la guerra civil tucumana. El matrimonio tuvo ocho hijos y duró hasta el 25 de enero de 1836, día en que Javier López fue fusilado por orden del gobernador Alejandro Heredia. 

A continuación se resaltan las biografías e imágenes de ocho mujeres nacidas antes, durante y pocos años después de la Independencia del 9 de julio de 1816. 

  • Manuela Hurtado Pedraza Conocida como La Tucumanesa, fue una de las mujeres que se destacaron en la defensa de la ciudad de Buenos Aires durante la Primera Invasión Inglesa, en 1806. Ella sobresalió por su fortaleza y lucha para enfrentar a los invasores, formando parte, junto a su esposo, de las milicias locales.
  • Agueda Tejerina de Posse Hija del español Fermín de Tejerina y Barrera y la tucumana María Teresa Chaves Domínguez, se casó con el acaudalado español Manuel Posse. Movilizó el apoyo de sus comprovincianas a la defensa de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas de 1807. Desde Tucumán se enviaron cerca de 1.600 soldados a Buenos Aires para luchar contra los invasores.
  • Lucía Aráoz El 10 de julio de 1816, un día después de declarada la Independencia, la ciudad de San Miguel de Tucumán continuaba festejando el acontecimiento. En la plaza se improvisaban bailes; se realizaron desfiles y, a la noche en la casa del gobernador Aráoz, se eligió a la reina de la fiesta, coronándose a Lucía Aráoz, una joven rubia y muy linda que, desde entonces fue conocida como “la rubia de la Patria”. En 1824, la hija de Diego Aráoz, Lucía, “la rubia de la Patria”, contrajo enlace con Javier López, sellando este matrimonio la paz entre las familias de ambos, que venían de profundos enfrentamientos. 
  • Elmina Paz de Gallo Desde joven, tuvo manifiesta inclinación religiosa y tiempo después, al perder a su esposo e hija de tan sólo tres años, resolvió dedicarse con más fervor a la caridad. En 1886 estalló la epidemia de cólera más grave que se extendió por casi todo el país; en este contexto, Elmina donó su fortuna y decidió abrir su casa para dar asilo a niñas y niños huérfanos. Posteriormente, se consagró al servicio de Dios y, junto con otras damas tucumanas, fundaron la Congregación de Hermanas Dominicas Terciarias del Santísimo Nombre de Jesús.
  • Guillermina Leston Se destacó por su gran labor benéfica y caritativa. En 1902 promovió la construcción del templete para la conservación del Salón de la Independencia. En 1906, junto a su esposo, Alfredo Guzmán, fundaron la Sala Cuna, que desde sus inicios asiste a niños y niñas provenientes de familias con diversas problemáticas sociales
  • Lola Mora La escultora Dolores Candelaria Mora Vega inició sus estudios en Bellas Artes en la ciudad de San Miguel de Tucumán, continuando su formación artística en Italia. Sus obras más significativas fueron talladas en granito y mármol. Se destacan la Fuente de las Nereidas, la Estatua de la Libertad, el Monumento a Juan Bautista Alberdi y el Conjunto de Esculturas, ubicado en el Monumento a la Bandera en la Ciudad de Rosario, en Santa Fe. Particular mención merecen los bajorrelieves de bronce emplazados en la Casa Histórica de la Independencia, realizados hacia 1900. Lola Mora fue una artista muy controversial y cuestionada por la élite de comienzos del siglo XX, por la singularidad de sus obras y por su vida privada
  • Amalia Prebisch de Piossek Fue una literata de renombre de la provincia de Tucumán, autora de numerosos artículos, conferencias y discursos, pero, sobre todo, se destacó como poeta. Su obra de mayor trascendencia es La randera tucumana y otros poemas. Además, fue docente en la Escuela Normal y en la Escuela Sarmiento. También ejerció como profesora de Metodología y Práctica de la Enseñanza de la Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán.

Fuente: ELPERFIL

Sobre el autor

Cecilia Acevedo

Cecilia Acevedo

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