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Salud

Menopausia, no hay por qué temerle

Se trata de un período biológico natural que marca el final de los ciclos menstruales. El organismo puede verse afectado como consecuencia de este proceso.

La mujer atraviesa durante su vida todo tipo de cambios en su organismo, y uno de ellos, por demás importante, es el momento de la menopausia, la cual es un proceso biológico natural que marca el final de los ciclos menstruales. Se diagnostica cuando pasan doce meses sin tener un período menstrual y ocurre cuando los niveles de la hormona foliculoestimulante (FSH) aumentan y los de estrógeno (estradiol) disminuyen.

Si bien en ese momento se puede ver afectado el organismo por factores genéticos o alguna enfermedad, por lo general no se necesita realizar exámenes para confirmar la llegada de la menopausia. Respecto de esta, la doctora María Lourdes Crespo (M.N. 113.651 y especialista en Ginecología y Obstetricia de la Clínica Suizo – Argentina) hizo referencia a que “suele producirse entre los 40 y 50 años. Se da en el marco de lo que se conoce como climaterio, es decir, un periodo que se extiende de 2 a 8 años antes de la menopausia y hasta 2 a 6 años después de la última menstruación. Durante este se produce una disminución de la actividad hormonal que se manifiesta con algunos síntomas físicos como sofocos y síntomas emocionales. Estos pueden alterar el sueño, disminuir la energía o afectar la salud psicológica”.

A veces llega antes

Cabe destacar que la menopausia puede darse en forma precoz, cuando la sintomatología aparece antes de cumplidos los 40 años, a causa de un déficit estrogénico primario. En estos casos, no se trata de un proceso natural, por lo que, una vez evaluada, se recomienda realizar un tratamiento hormonal hasta la edad de la menopausia natural. Después de la menopausia aumenta el riesgo de contraer ciertas afecciones, por ejemplo trastornos cardiovasculares e hipertensión, osteoporosis, incontinencia urinaria, alteraciones de la función sexual, bruscos sofocones y aumento de peso, entre otras variables que se han detectado, según los casos de cada mujer.

Hay que tratarse

Los tratamientos disponibles van desde ajustes en el estilo de vida hasta terapia hormonal. Estos se enfocan en aliviar signos y síntomas y en prevenir o manejar trastornos crónicos que pueden producirse con el envejecimiento. Los tratamientos más frecuentes son:

1) Terapia hormonal con estrógeno: Es la opción de tratamiento más eficaz para aliviar los sofocos menopáusicos. Si bien su uso a largo plazo puede provocar ciertos riesgos de tener enfermedades cardiovasculares y cáncer de mama, comenzar a utilizar hormonas cerca del momento en que comienza la menopausia demostró ser beneficioso para algunas mujeres. Es conveniente consultar con el médico para evaluar cada caso individual.

2) Estrógenos vaginales: Para aliviar la denominada sequedad vaginal, administrados a través de una crema, tableta o anillo. Este tratamiento libera sólo una pequeña cantidad de estrógeno y puede aliviar molestias al tener relaciones sexuales y algunos síntomas urinarios.

3) Tratamientos para mejorar el estado de ánimo, sofocones y alteraciones del sueño, como antidepresivos en dosis bajas.

4) Prevenir o tratar la osteoporosis: Se utilizan medicaciones que ayudan a reducir la disminución de la masa ósea y el riesgo de fracturas. También se utilizan suplementos de vitamina D para ayudar a fortalecer los huesos. Para elegir el tratamiento más adecuado es recomendable que médico y paciente conversen sobre las opciones disponibles y los riesgos y beneficios de cada una. Esto debe reevaluarse todos los años, ya que las necesidades de cada paciente pueden cambiar con el tiempo.

La alimentación

Con la llegada de la menopausia, aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, ya que pueden aparecer factores de riesgo como hipercolesterolemia, diabetes o hipertensión arterial, y osteoporosis, al producirse una descalcificación ósea con repercusiones graves, que incrementa el riesgo de provocar fracturas.

Para prevenir estas enfermedades, incorporando calcio y vitamina D, además del sobrepeso, la licenciada Liliana Grimberg (M.N. 978 y coordinadora del área de Nutrición del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna) recomendó “adaptar el consumo calórico a la disminución del gasto energético reduciendo el tamaño de las porciones y realizando una buena selección de alimentos”.

Para poder lograrlo, propone diversos consejos en cuanto a la alimentación como:

  • Elegir cereales y derivados de tipo integral por su aporte en fibra, como arroz o legumbres.
  • Consumir diversas frutas y verduras, porque aportan fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos con efectos positivos sobre la salud.
  • Consumir diversas frutas y verduras, porque aportan fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos con efectos positivos sobre la salud.
  • Durante la menopausia suele aumentar la producción del colesterol, por eso es preferible elegir lácteos descremados (leche, yogures y quesos).
  • Por el lado de las proteínas, se aconsejan las carnes magras, los huevos y los pescados azules (atún, sardinas, anchoas y salmón).
  • Evitar el consumo de harinas refinadas como pan, galletitas y productos de panadería.
  • Para reducir el colesterol, los aceites de origen vegetal, como oliva, girasol o maíz, aportarán las grasas insaturadas necesarias.
  • Evitar el consumo de grasas de origen animal como productos lácteos enteros, manteca, crema, embutidos.

Cómo son los síntomas

Cuando la mujer llega una cierta edad, que se comprende generalmente entre los 40 y 50 años, suelen aparecen esos síntomas comunes de la menopausia, como que cambian muchos hábitos y los estados de ánimos, son específicamente los siguientes;

1) Periodo menstrual irregular: El periodo menstrual se puede tornar por más corto plazo, o bien más largo, pero también puede ser más o menos intenso.

2 ) Calores: Son sensaciones de calor repentinas, algunas veces intensas, que se extienden a la cara y la parte superior del cuerpo. Pueden ser muy molestos, pero suelen durar unos pocos minutos. Pueden aparecer varias veces en un mismo día, semana o mes.

3) Sudores nocturnos: Estos son calores que la despiertan durante la noche.

4) Problemas para dormir: Puede tener insomnio, es decir, dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormida. También es posible que empiece a despertarse mucho antes de lo que solía hacerlo.

5) Cambios vaginales: La membrana vaginal puede volverse más delgada, más seca o menos elástica. Esto puede generar sequedad o molestias durante las relaciones sexuales.

6) Infecciones urinarias o de vejiga: Es posible que deba ir al baño más a menudo o que tenga infecciones urinarias o de la vejiga más frecuentes.

Fuente: crónica

Sobre el autor

Cecilia Acevedo

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