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Salud

Ladrones de energía muy frecuentes

Son varias las razones por las que puedes sentirte cansado.
Algunas son errores habituales de los que no somos conscientes.

Desayuno muy dulce
Crepes, tostadas de pan blanco con mermelada, cereales de desayuno con azúcares añadidos… Son desayunos que solo dan un empujón de energía momentáneo al cuerpo, pero transcurridas unas horas lo sumen en un bajón energético.
La solución: los expertos recomiendan desayunar alimentos que sean capaces de proporcionar al cuerpo energía durante toda la mañana. Buenos ejemplos de alimentos que ofrecen energía verdadera son: panes integrales densos, gachas de avena o cremas de frutos secos.
Puedes prepararte un muesli energético y saludable con copos de avena, frutos secos, semillas y fruta desecada, sin añadir nada de azúcar.
Otra alternativa a la tostada con mermelada es una rebanada de pan integral con aguacate.

Duermes demasiado o demasiado poco
Dormir una cantidad correcta de horas es importante para sentirse descansado por la mañana. Las necesidades de horas de sueño varían mucho entre personas. Las hay que precisan pocas horas y los hay que con menos de nueve no pueden ni levantarse.
La norma básica es si te sientes con energía y rindes lo suficiente, es que has descansado bien durante la noche.
Demasiadas horas de sueño también producen cansancio. Es el caso de las personas que acostumbran a dormir hasta que no pueden más en la noche del sábado al domingo y tienen problemas para dormirse la noche siguiente.
La solución: intenta acostarte y levantarte siempre a la misma hora. El cuerpo se adapta a ese ritmo. Puedes ponerte una alarma cuando se acerque la hora de acostarse al igual que haces para levantarte.

Bebidas energéticas y exceso de cafeína
La bebidas energéticas contienen cafeína y grandes cantidades de azúcar. La combinación proporciona un chute rápido, pero a la larga es la receta perfecta para grandes ataques de sueño.

La cafeína en pequeñas dosis favorece la concentración pero también provoca irritabilidad, aumenta la tensión arterial y tiene un efecto negativo sobre el sueño, sobre todo en personas sensibles.

No son pocas las personas que intentan corregir con el efecto energizante de la cafeína un cansancio que es debido a la mala alimentación, la falta de descanso o el estrés. En todos los casos el exceso de cafeína agrava el problema.

La solución: controla tu ingesta de cafeína. Dos tazas de café antes de mediodía probablemente no producirán efectos secundarios. Con tres o más tazas surgen los problemas. Y una sola lata de una bebida energética ya puede alterarte (y ten en cuenta que suelen estar cargadas de edulcorantes sintéticos).

Comes poco
Mantener un peso corporal correcto ayuda a sentirse en forma y cargado de energía. Las dietas drásticas no son buenas para nadie. Un régimen de adelgazamiento que proporcione menos de 850 kilocalorías por día, no sólo provoca un cansancio considerable, sino que seguramente no contiene todos los nutrientes que el cuerpo necesita y con ello aumenta el riesgo de sufrir una variedad de enfermedades.

La solución: intenta comer de manera equilibrada. Toma hortalizas y frutas, elimina el azúcar añadido, los refrescos y los alimentos procesados de tu dieta. Rápidamente verás progresos tanto en tu peso como en tu nivel de energía.

En la rueda de los pensamientos
Procura mantener alejados el estrés y las preocupaciones. El estrés mantenido durante demasiado tiempo aumenta la frecuencia cardíaca, la tensión arterial y la tensión muscular. Todo ello va acompañado de molestias y agotamiento.
¿Te has olvidado de una cita importante? Bueno, es irritante pero no sirve de nada “machacarse” por ello un día entero. ¿Tienes demasiado trabajo? No tienes alternativa a hacer lo mejor que puedas cada tarea, una después de otra, no varias a la vez, durante tu horario laboral; si queda algo por hacer, no pasa nada.
La solución: concede a tus preocupaciones un tiempo determinado para encontrarles soluciones que tengan sentido. Piensa en opciones factibles, no fantasees y no entres en círculos viciosos. Las técnicas de relajación y sobre todo la meditación te pueden enseñar a controlar la ansiedad y sobre todo a tomar distancias de tus propios pensamientos y emociones negativos.

Te mueves poco
Si permaneces durante demasiado tiempo quieto en una posición determinada, por ejemplo, frente al ordenador, el cuerpo entra en un estado de reposo, que va acompañado de una sensación de falta de energía.

La solución: realiza pausas en tu trabajo cada 30-45 minutos para caminar, realizar estiramientos, ir a beber algo o respirar frente a la ventana. Cada vez que te mueves reduces tu sensación de falta de fuerzas.

Y no olvides realizar a lo largo de la semana diferentes tipos de ejercicio: los que trabajan la conciencia corporal, como el yoga o el taichí; aeróbicos, como correr; y de fuerza, con pesas o cintas elásticas.

Fuente: CuerpoMente

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Aylen Luponio

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