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Ecologia

La Naturaleza es sabia, y los pingüinos sus aliados

El hielo marino es importante para estas aves porque es un hábitat adecuado

Muchas veces, cuando estamos perdidos y no encontramos las respuestas a qué hacer o cómo hacerlo, la naturaleza puede ayudarnos más de lo que creemos.

Si observamos por un momento veremos que, sin que nosotros hagamos nada, y con un lenguaje que no está compuesto por palabras, el entorno natural funciona con una perfección asombrosa. Los pingüinos son un ejemplo de ello.

Quizás no lo sabías, o tal vez sí, pero el pingüino emperador es la única especie vertebrada que se reproduce bajo condiciones de frío muy extremas. Pueden soportar hasta 50 grados bajo cero y vientos que soplan a más de 200 kilómetros por hora, pero jamás podrían hacerlo solos.

Para incubar los huevos y mantenerlos a salvo del frío, los pingüinos macho forman estructuras con sus cuerpos y van desplazándose de manera constante. Así, se dan calor y rotan entre sí para que no sean siempre son los mismos pingüinos los que soportan las bajas temperaturas.

Según algunos investigadores, cada pingüino comenzaría a moverse al sentir el desplazamiento de quien tiene al lado, como si estuvieran atascados en el tráfico de una ciudad.

Juntos, la temperatura superficial del cuerpo de cada pingüino puede llegar a los 37 grados centígrados en menos de dos horas.

Para moverse hacia el interior del grupo estando tan apegados que ningún movimiento parecería posible, los pingüinos coordinan sus avances en olas periódicas. Éstas son invisibles a simple vista: sólo se producen cada 30-60 segundos. Son pequeños, pero generan un gran movimiento y, sobre todo, el cambio de la estructura.

¡Reflexión!

¿No deberíamos acaso aprender un poco de los pingüinos? Funcionando en conjunto, trabajando como equipo, siendo justos (cada uno pasa calor y frío), pueden vencer uno de los climas más hostiles del mundo.

Fuente: Bioguia

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Patricia Uzcategui

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