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Actualidad Historia

La mujer en el trabajo: línea de tiempo

Prehistoria

Las mujeres recogían legumbres y frutos y se encargaban de la caza de animales pequeños. Aseguraban la alimentación del grupo y su contribución productiva era verdaderamente importante.

Edad Media

Mujeres y niñas campesinas participaban en las actividades agrícolas, cultivaban el huerto, recogían leña, cocinaban, cuidaban de los animales y de sus hijos y realizaban con exclusividad los trabajos de la casa.

Las que vivían en núcleos urbanos también realizaban actividades productivas mediante su trabajo en talleres de artesanía y comercializaban sus productos.

Edad Moderna

Las mujeres que no pertenecían a la clase alta, trabajaban regularmente fuera de casa: eran comerciantes, niñeras, lavanderas, mineras o se empleaban en talleres.

1789: Revolución Industrial

En la época de la Revolución la mujer empieza a tener los mismos valores que el hombre a través de la Igualdad, Libertad y Fraternidad.

Con la llegada de la Revolución Industrial se crean las grandes fábricas, donde se hace imprescindible la concentración de grandes cantidades de obreros. Estos proceden mayoritariamente de las poblaciones campesinas, las cuales se dirigen a las ciudades en busca de puestos de trabajo. Estas masas campesinas carecen de cualificación, por lo que son empleados en las industrias como mano de obra barata. Los salarios de los hombres son tan bajos que no les permiten mantener a sus familias, lo cual sumado a la necesidad de los patronos de contratar mujeres para sus fábricas para abaratar los costes de producción hace que las mujeres se incorporen al trabajo remunerado.

El trabajo en las fábricas fue un primer paso importante hacia el aumento de la movilidad social y económica de las mujeres. Sin embargo, las mujeres eran explotadas en la factoría ya que se les paga con un salario mínimo y expuestas a largas jornadas de trabajo.

23 de noviembre de 1909: Huelga de las camiseras

Se produjo una masiva protesta laboral que fue conocida también como el “Levantamiento de las 20.000” por su nombre en inglés: Uprising of the 20,000, en la que participaron principalmente mujeres inmigrantes de origen europeo y familia judía que trabajan en la Nueva York en las fábricas textiles de camisas.

Fue la mayor huelga de mujeres con éxito en la historia de Estados Unidos y fue liderada por Clara Lemlich, de 23 años y de origen ruso, y apoyada por la Liga Nacional de Sindicatos de Mujeres de América (National Women’s Trade Union League of America -NWTUL). Tras casi cuatro meses de huelga, en febrero de

1910, lograron un mejor salario, reducción de la jornada laboral, igualdad de trato y salarial respecto a los hombres de la industria.

25 de marzo de 1911: Incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York

Más de 120 mujeres murieron en un incendio en una fábrica textil de Nueva York, luego de que se declararan en huelga en su lugar de trabajo. El motivo se debía a la búsqueda de una reducción de jornada laboral a 10 horas, un salario igual al que percibían los hombres que hacían las mismas actividades y las malas condiciones de trabajo que padecían. El dueño de la fábrica ordenó cerrar las puertas del edificio para evitar robos. Sin embargo, el resultado fue la muerte de las obreras que se encontraban en el interior de la fábrica.

Poco después del suceso, se creaba en Sindicato internacional de mujeres trabajadoras textiles. En paralelo, las iniciativas nacidas en el seno de la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas germinaban en la proclamación de un día para el reconocimiento de los derechos de las mujeres trabajadoras, colectivo que, merced a su movilización, se iba liberando del prisma patriarcal bajo el que era percibido por parte de los dirigentes del movimiento obrero y clamaba, no solo por las mejoras sociales, sino también por la conquista del derecho al sufragio.

Guerras Mundiales

El siglo XX se caracteriza por la incorporación masiva de las mujeres al mundo laboral. La I y la II Guerra Mundial hacen que las mujeres ocupen empleos “no tradicionales” mientras los hombres van a la guerra. Esto amplió la visión del papel de la mujer en la sociedad y cambió la perspectiva de lo que las mujeres podían hacer y su lugar en la fuerza de trabajo.

En la época de guerras, las mujeres trabajaban en fábricas de municiones y aviones, tejían calcetines para los soldados en el frente, eran voluntarias al servicio de la Cruz Roja, y enfermeras en los frentes de guerra.

Esta mano de obra calificada fue simbolizada en los Estados Unidos por el concepto de Rosie la remachadora, una mujer trabajadora que realiza trabajos que antes se consideraba ‘trabajo de hombres’. Desde entonces, ha sido reinterpretada mundialmente como símbolo del empoderamiento de la mujer.

Los nuevos tiempos suponen un cambio significativo en la concepción del trabajo femenino: se empieza a considerar que es necesario y que, además, dignifica a la mujer. Las mujeres de clase media, acceden cada vez más a un trabajo más cualificado y mejor retribuido. El aumento fue tan importante que, a finales de los años sesenta, había en Europa occidental, más mujeres oficinistas que hombres. También fue mayoritaria la participación de la mujer en trabajos como el de enfermera, telefonista, comercio, limpieza, peluquerías, etcétera.

Actualmente las mujeres copan las universidades y son fuertemente competitivas en todo tipo de trabajos, incluidos los técnicos. Pese a todo en el tercer Mundo continúan marginadas y esclavizadas.


Mujeres y niñas campesinas participaban en las actividades agrícolas, cultivaban el huerto, recogían leña menuda, ciudaban de los animales, cocinaban, cuidaban de los hijos y realizaban con exclusividad los trabajos de la casa.

Las que vivían en núcleos urbanos también realizaban actividades productivas mediante su trabajo en talleres artesanos y comercializando sus productos.

Edad Moderna

Las mujeres que no pertenecían a la clase alta, trabajaban regularmente fuera de casa: eran comerciantes, niñeras, lavanderas, mineras o se empleaban en talleres.

1789: Revolución Industrial

En la época de la Revolución la mujer empieza a tener los mismos valores que el hombre a través de la Igualdad, Libertad y Fraternidad.

Con la llegada de la Revolución Industrial se crean las grandes fábricas, donde se hace imprescindible la concentración de grandes cantidades de obreros. Estos proceden mayoritariamente de las poblaciones campesinas, las cuales se dirigen a las ciudades en busca de puestos de trabajo. Estas masas campesinas carecen de cualificación, por lo que son empleados en las industrias como mano de obra barata. Los salarios de los hombres son tan bajos que no les permiten mantener a sus familias, lo cual sumado a la necesidad de los patronos de contratar mujeres para sus fábricas para abaratar los costes de producción hace que las mujeres se incorporen al trabajo remunerado.

El trabajo en las fábricas fue un primer paso importante hacia el aumento de la movilidad social y económica de las mujeres. Sin embargo, las mujeres eran explotadas en la factoría ya que se les paga con un salario mínimo y expuestas a largas jornadas de trabajo.

23 de noviembre de 1909: Huelga de las camiseras

Se produjo una masiva protesta laboral que fue conocida también como el “Levantamiento de las 20.000” por su nombre en inglés: Uprising of the 20,000, en la que participaron principalmente mujeres inmigrantes de origen europeo y familia judía que trabajan en la Nueva York en las fábricas textiles de camisas.

Fue la mayor huelga de mujeres con éxito en la historia de Estados Unidos y fue liderada por Clara Lemlich, de 23 años y de origen ruso, y apoyada por la Liga Nacional de Sindicatos de Mujeres de América (National Women’s Trade Union League of America -NWTUL). Tras casi cuatro meses de huelga, en febrero de

1910, lograron un mejor salario, reducción de la jornada laboral, igualdad de trato y salarial respecto a los hombres de la industria.

25 de marzo de 1911: Incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York

Más de 120 mujeres murieron en un incendio en una fábrica textil de Nueva York, luego de que se declararan en huelga en su lugar de trabajo. El motivo se debía a la búsqueda de una reducción de jornada laboral a 10 horas, un salario igual al que percibían los hombres que hacían las mismas actividades y las malas condiciones de trabajo que padecían. El dueño de la fábrica ordenó cerrar las puertas del edificio para evitar robos. Sin embargo, el resultado fue la muerte de las obreras que se encontraban en el interior de la fábrica.

Poco después del suceso, se creaba en Sindicato internacional de mujeres trabajadoras textiles. En paralelo, las iniciativas nacidas en el seno de la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas germinaban en la proclamación de un día para el reconocimiento de los derechos de las mujeres trabajadoras, colectivo que, merced a su movilización, se iba liberando del prisma patriarcal bajo el que era percibido por parte de los dirigentes del movimiento obrero y clamaba, no solo por las mejoras sociales, sino también por la conquista del derecho al sufragio.

Guerras Mundiales

El siglo XX se caracteriza por la incorporación masiva de las mujeres al mundo laboral. La I y la II Guerra Mundial hacen que las mujeres ocupen empleos “no tradicionales” mientras los hombres van a la guerra. Esto amplió la visión del papel de la mujer en la sociedad y cambió la perspectiva de lo que las mujeres podían hacer y su lugar en la fuerza de trabajo.

En la época de guerras, las mujeres trabajaban en fábricas de municiones y aviones, tejían calcetines para los soldados en el frente, eran voluntarias al servicio de la Cruz Roja, y enfermeras en los frentes de guerra.

Esta mano de obra calificada fue simbolizada en los Estados Unidos por el concepto de Rosie la remachadora, una mujer trabajadora que realiza trabajos que antes se consideraba ‘trabajo de hombres’. Desde entonces, ha sido reinterpretada mundialmente como símbolo del empoderamiento de la mujer.

Los nuevos tiempos suponen un cambio significativo en la concepción del trabajo femenino: se empieza a considerar que es necesario y que, además, dignifica a la mujer. Las mujeres de clase media, acceden cada vez más a un trabajo más cualificado y mejor retribuido. El aumento fue tan importante que, a finales de los años sesenta, había en Europa occidental, más mujeres oficinistas que hombres. También fue mayoritaria la participación de la mujer en trabajos como el de enfermera, telefonista, comercio, limpieza, peluquerías, etcétera. Actualmente las mujeres copan las universidades y son fuertemente competitivas en todo tipo de trabajos, incluidos los técnicos. Pese a todo en el tercer Mundo continúan marginadas y esclavizadas.

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Patricia Uzcategui

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