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Belleza Moda y tendencias

‘Going grey’, la cuenta de Instagram en la que las mujeres celebran la belleza de las canas

Cuando a Kate Dinota su madre le encontró su primera cana tenía solo 7 años.

A los 14 empezó a teñirse para cubrir aquella vergüenza en forma de cabellos grises sin ni siquiera parar a plantearse que hubiera otra alternativa.

A los 28 a Kate se le hincharon las narices. Echó cuentas. A lo largo de su vida había pasado unas mil horas en la peluquería y se había gastado más de 15.000 euros en esconder su cabello natural.

“Hasta aquí”.

Ella es una de las muchas mujeres cuya fotografía e historia se han compartido en la cuenta @grombre, Going Grey, fundada por Martha Smith, una joven de 26 años que se lanzó a crear esta comunidad online al encontrarse sin apoyo ni consejos cuando decidió dejar crecer sus canas.

“Son mujeres corrientes que un día dice: ‘Me siento presionada para no envejecer, para alterarme a mí misma, pero no voy a andar ese camino. Voy a ver cómo soy yo de verdad”, explicó.

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"I turned 30 recently and I can tell that my 30's are going to be awesome. Also for anyone wondering, my hair being gray doesn't make me feel old or feel like I look older. So tell any of your haters to back off about "gray hair is for old people" you rock you!🎤 👊🏻" @young_and_gray29 #grombre #gogrombre ▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫️▫#goinggrey #greyhair #greyhairdontcare #greyhairs #hairgoals #grayhairdontcare #grayhair #grayhairs #silverfox #hairenvy #gogreyorgohome #goinggray #goinggreygracefully #greyingout #naturalisbeautiful #confidence #naturalgrey #naturalgreyhair #naturalgray #naturalgrayhair #saltandpepperhair #grayslay #graypride #greypride #ditchthedye #prematuregrey #prematuregray #silvervixen

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Claramente había muchas otras mujeres como ella necesitando un apoyo, un empujón para romper su relación con el tinte y el miedo al qué dirán. La cuenta de Instagram tiene ya 13.000 seguidoras y sus fotografías están llenas de comentarios de sororidad.

En el entorno de Kate, que vive en Nueva York, reinó el escepticismo cuando ella tomó la decisión. “La gente me decía cosas como, ‘¿Estás segura? ¿Qué va a pasar con tu carrera? Eres demasiado joven’. Me parece una tontería”.

Kate quiere representar a mujeres de todas las edades, entre otras cosas, porque la publicidad y los medios solo nos muestran mujeres con pelo blanco cuando tienen la edad apropiada para tenerlo. “Las empresas eligen mujeres con pelo gris si están a partir de los 60. Solo se celebra cuando es el momento apropiado”, dijo.

Es gracioso que la presión por cubrir las canas naturales siga prevaleciendo cuando el “granny hair”, es decir, el cabello teñido para que sea gris, lleva siendo años una de las tendencias más chic.

Desde Lady Gaga o Ariana grande a hordas de influencers fotocopiadas, las melenas plateadas han tomado las revistas, los escenarios, las pasarelas y la calle. Fue el auge de esta moda el que convenció a Stephanie Tunchez, una treintañera de Texas, que hace dos años y medio aparcó el tinte para siempre.

“Me dije a mí misma: ‘Wow, la gente está pagando cientos de dólares en la peluquería para conseguir este look y yo estoy aquí tratando de esconderlo”. Al verlo, su madre se animó a seguir sus pasos, “Ahora somos gemelas de pelo y nos encanta”.

Lo cierto es que, tal y como explica el profesor Desmond Tobin de la Universidad de Bradfors, en las personas de origen europeo es perfectamente normal empezar a tener el pelo gris a principios de la veintena. En otras etnias, el proceso suele retrasarse un poco.

Aunque la vanidad ha formado parte de todas las culturas, el afán por parecer eternamente joven no lo es. Históricamente (y todavía en algunos lugares del mundo) el cabello blanco ha sido considerado como un símbolo de sabiduría y respetabilidad.

Con la llegada del ama de casa perfecta de los 50, las marcas de cosmética empezaron a vender tintes para utilizar en casa y que las mujeres pudieran mantenerse con un aspecto impoluto y joven todo lo posible. Más presión, más complejos, más dinero.

Dejar de teñirse no es, como muchos dirían “dejarse”, es romper con la idea de que una mujer solo es válida y atractiva durante su juventud, mientras un hombre maduro es sexy.

Dejar de teñirse es decirle a la industria cosmética que lo que es bello y lo que no ya no nos lo imponen ellos, lo decidimos nosotras.

 

 

 

Fuente: Play Ground

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