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El auge de los CV «blandos»: la empatía le gana a la técnica

Habilidad para resolver tareas en red. Tener coraje para innovar y tomar riesgos. Soportar y aprender del error. Ser capaz de desaprender. Saber escuchar y comunicar ideas de manera sintética y atractiva. Estas capacidades, combinadas con dosis de empatía, flexibilidad y autonomía, rankean alto en la lista de habilidades personales buscadas por todo tipo de industrias a la hora de incorporar o promover colaboradores. «Hay un cambio de paradigma: ya no hay un líder que baja órdenes, sino que el grupo elabora una estrategia para cumplir con el objetivo«, plantea Ignacio Costa, Product Owner de Viajes de Clientes del Banco Galicia. «Esto da lugar a que se generen momentos de esparcimiento e integración en el ambiente laboral que potencian los vínculos entre los empleados». En este sentido, Rafael Berges, Gerente de Desarrollo Organizacional y Recursos de la misma empresa, asegura que «las habilidades blandas son parte de la cultura de la organización, más allá de que según el tipo de puesto, quizá se necesite conocimiento técnico».

Matías Ponce, director para Argentina de la consultora H-Move, coincide: «Las soft skills tienen mucho peso. Si tuviera que ponerles una ponderación a la hora de evaluar a un candidato, diría que es de entre un 70 y un 80%, porque definen la forma en la que vas a trabajar y cómo te vas a parar para resolver problemas. Por otra parte, las habilidades blandas son mucho más complicadas de desarrollar: es más difícil aprender a trabajar en equipo que cálculo financiero».

Más allá de organizaciones y consultoras, las soft skills también son valoradas por personas de ámbitos diversos. Florencia Giulio es responsable institucional y coordinadora de programas nacionales de cultura en el Fondo Nacional de las Artes; desarrolla proyectos innovadores junto a la consultora Andy Kiddo; es creadora de Madreselva -incubadora de proyectos culturales-artísticos-, y mentorea organizaciones con impacto social. Para esta millennial transdisciplinaria, «a la hora de trabajar con artistas, ejecutivos de una corporación o emprendedores, se ponen en juego diversas lógicas, ya que tienen visiones y diferentes. Trabajo en conectar esos universos. La empatía es esencial para que el networking funcione».

 

 

 

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