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Del caos a la perfección: cómo ordenar tu placard

Puertas adentro, los guardarropas muestran una realidad que, por lo general, no se condice con un concepto de orden y armonía. Encontrar una prenda, a veces, puede ser una tarea compleja. Aquí, algunos tips para terminar con esto.

Si hay algo que caracteriza al placard de la mayoría de los humanos, es el caos: puertas que no cierran, zapatos que caen como fichas de dominó, ropa apretujada. Seguramente sea más fácil encontrar petróleo que un simple sweater. Pero siguiendo unos consejos muy sencillos, podremos lograr que nuestro armario deje de asemejarse al triángulo de las Bermudas.

1) Es conveniente limpiar y reordenar el placard dos veces por año, al inicio de la primavera y del otoño. Hay que vaciarlo, limpiarlo y luego acomodar todo de forma óptima.

2) Al vaciar el placard, estudia su distribución y el espacio. Fíjate si hay que agregar una cajonera, una barra o un organizador de zapatos. Busca aprovechar el espacio al máximo, preservando la forma de las prendas.

3) Para organizar un placard necesitarás entre 3 y 4 horas. Tendrás que hacer una prueba de vestuario y una selección de prendas. Necesitarás un espejo de cuerpo entero, ropa interior de buen calce y mucha paciencia. Juega, experimenta y busca nuevos combinaciones entre tus prendas. Es como si fueras de compras a tu propio guardarropa.

4) Para empezar, saca todas las prendas del armario y ponlas sobre la cama. Así podrás ver todo lo que tienes. Aquellas prendas notablemente deterioradas, descoloridas o manchadas (que la mancha no salga) deben irse. Si por alguna prenda sientes un cariño especial, guárdala aparte en una caja o en una percha enfundada en un sobre plástico, en un lugar que no entorpezca el acceso a las prendas de uso diario. Aquellas prendas de corte antiguo o que tengan alguna rotura pero sean de buena calidad, analiza con tu modista de confianza una forma de reciclarlas. Tendrás algo nuevo, de calidad, con un toque vintage al increíble costo de nada más la modista y serás la admiración (seamos sinceros, ¡envidia!) de todas tus amigas.

5) Separa la ropa según su uso: para trabajar, de tiempo libre o de fiesta. El lugar donde la guardes deberá ser más o menos accesible según la frecuencia con que usas las prendas. El orden del placard debe ser lo más simple posible.

6) Luego de haber hecho la selección de prendas tendrás que probártelas. Es una tarea ardua, pero fundamental. Si algo no nos queda bien, no va con nuestro estilo o es de un color que no nos gusta, o simplemente ya no nos sentimos identificadas con, no tiene nada que hacer en nuestro guardarropa. Si te deshaces de un básico, debes reponerlo. Deja aparte la ropa para arreglar o mandar a la tintorería y hazlo lo antes posible.

7) Ahora, hay que volver a guardar las prendas que decidiste conservar. Las chaquetas, camisas, polleras, pantalones y trajecitos deben ir colgados en perchas de plástico o de madera con hombro grueso. Las perchas de alambre o finitas marcan y deforman la ropa. Los buzos, remeras y vaqueros pueden ir doblados. Al ordenar, respeta las categorías en las que dividiste tu ropa y luego agrupa por prenda. De esta forma te será mucho más sencillo armar un conjunto ya que podrás visualizar perfectamente que tienes y evaluar que te falta, herramienta fundamental para evitar las compras en exceso o por capricho. Sin duda que lo hecho, hecho está, pero procura de ahora en más no volver a cometer los mismos errores al comprar y disfruta de un placard aireado y ordenado. Vas a ver como tu ropa se revaloriza, podrás mirar lo que tienes con otros ojos y serás más objetiva a la hora de armar tus conjuntos y más crítica y racional a la hora de comprar.

8) Y como punto final, recuerda proteger tu ropa contra 2 acérrimos e íntimos enemigos: las polillas y la humedad. Para protegerla de las polillas guárdala lavada y si es posible en algún cerramiento hermético. Si no puedes y no quieres recurrir a la vieja, querida pero olorosa naftalina, puedes usar laurel seco o fresco en una bolsita de tela fina (como un bouquet) o cáscaras de cítricos como mandarina, limón o naranja junto a unos clavos de olor. La humedad puede controlarse ventilando los placares periódicamente, y colocando en cajones y estantes (incluso de los zapatos) trozos de carbón vegetal, tizas o un recipiente de arroz con sal, los cuales debes renovar en forma periódica. Los popurrís de flores secas también son una buena opción, no solo para combatir la humedad sino para aromatizar el guardarropas.

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