Psicología Salud

10 efectos de la ansiedad en el cuerpo

Un hecho estresante no tiene porqué ser algo negativo. Una situación estresante hará que nuestro cuerpo y nuestra mente se movilicen para resolver aquello que nos amenaza. Por ejemplo, si estoy jugando al fútbol y viene un contrario a marcar en mi portería, reaccionaré para intentar quitarle la pelota. Daré una respuesta de estrés: tensaré mis músculos, se acelerará mi frecuencia cardíaca…

¿Es útil la ansiedad? Pues sí, lo es y mucho. La ansiedad permite a las personas resolver y actuar en situaciones cotidianas. De hecho es en gran medida una emoción que nos ha ayudado a sobrevivir como especie. La ansiedad hace que nuestro cuerpo reaccione consiguiendo que estemos alerta. Hace que el corazón esté preparado para alimentar nuestros músculos, hace que estemos preparados para usar todos nuestros recursos con el fin de resolver la situación que se nos plantea.

Cuando la ansiedad se cronifica o se producen episodios muy intensos, con frecuencia pueden acabar configurando distintos trastornos de ansiedad: trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de ansiedad generalizada, fobias, estrés postraumático y crisis de ansiedad o ataques de pánico. El organismo genera una serie de reacciones físicas, producto de la ansiedad, que tienen el objetivo de garantizar la supervivencia de la persona.

Es curioso que el cuerpo y la mente humana no hayan podido evolucionar mucho desde la aparición de los primeros hombres. La realidad es que reaccionamos igual ante un tigre que nos va a atacar que ante un examen. El problema surge cuando el cuerpo responde del mismo modo ante un examen que ante el ataque de un león y no somos capaces de entender qué es lo que nos está pasando.

El top 10 de los efectos de la ansiedad en el cuerpo.

Analicemos los 10 efectos de la ansiedad en el cuerpo más llamativos e interesantes. Para entender mejor el estrés en general, vamos a ponernos ante una situación: nos va a atacar un león. Esto nos puede servir para extrapolarlo a las situaciones del día a día, y nos ayudará a entender el porqué de las crisis de ansiedad:

  1. Las pupilas: se dilatan para conseguir captar más luz, y, quizás así, ser capaces de percibir algún objeto que sirva para defenderse o alejarse del peligro. Tener una dilatación pupilar excesiva durante largos periodos de tiempo como consecuencia de un estado de alerta mantenido, producirá una fotofobia o malestar intenso en los ojos ante entornos iluminados. Además se pueden producir “lucecitas” y dificultades para enfocar adecuadamente los objetos.
  2. Las glándulas salivares: reducen la producción de saliva. No olvidemos que la clave para el organismo es defenderse. En momentos de alerta máxima es fundamental cuidar al músculo, es quien nos salvará con mayor probabilidad ya sea atacando, corriendo… La salivación se detiene porque se guarda el líquido para sudar. De este modo se refrigera el músculo y facilitará que haga su función de supervivencia. Si las glándulas salivares dejan de funcionar notaremos sequedad en la boca.
  3. Las glándulas gastrointestinales: se produce una vasoconstricción y una disminución de la secreción de jugos gástricos. Digamos que si hemos comido algo no es importante digerirlo, es prioritario sobrevivir. Se destinarán todos los recursos a otros aspectos más necesarios.
  4. Aumento de la sudoración: las glándulas sudoríparas aumentan la cantidad de sudor, como dijimos antes, para refrigerar al músculo y para aportar a las manos lubricación y protección a la hora de subirnos a un árbol o blandir algún objeto como defensa. Por esta razón, y por la dilatación de los poros para dejar escapar el calor, se producen los escalofríos asociados frecuentemente a la ansiedad.
  5. Venas y arterias: En general todas las venas y arterias de nuestro cuerpo con contraen para hacer circular más rápidamente la sangre hacia los músculos. De hecho sólo la circulación de esta zona del cuerpo se expande llevando alimento por si hace falta para defenderse o atacar. Algunos de los dolores de cabeza que se producen por ansiedad tienen su explicación en la vasoconstricción que puede llegar a producirse en la cabeza. Nada grave, pero sí muy molesto. Lo mismo puede decirse de algunos tipos de hipertensión arterial.
  6. El corazón es el encargado del bombeo de alimento para el músculo, se activa y late con mayor fuerza e intensidad para conseguirlo. Al tiempo las venas y arterias se preparan para conducir el torrente de forma rápida, produciendo una constricción intensa en la mayoría de las zonas del cuerpo menos, precisamente, en los músculos. Debido a estas reacciones se producen taquicardias y extrasístoles.
  7. Los pulmones han de aportar un elemento principal para el músculo, el oxígeno. Para conseguirlo los bronquios se dilatan. Debido a este efecto, si cogemos mucho oxígeno y no lo consumimos, al no estar realmente ante un peligro que demanda una respuesta muscular, la persona empezará a hiperventilar. El exceso de oxígeno produce mareo e inestabilidad, favoreciendo pensamientos sobre desmayos y pérdidas de conocimiento. Hay que destacar que realmente no hace falta respirar muy rápido para acabar hiperventilando, la dilatación del bronquio es suficiente para producirlo.
    En los casos en los que el desajuste entre dióxido de carbono y oxígeno es muy grande, pueden producirse desmayos por la secuenciación de un proceso químico: lo primero el aumento de los niveles de Bicarbonato en plasma, que hace que se alcalinice la sangre; Esto produce de manera añadida hiponatremia, hipocloremia e hipocalcemia, con lo cual se desajusta el balance iónico. Finalmente, se genera una vasoconstricción cerebral que provoca confusión, disnea y en ocasiones el temido desmayo.Por esta razón se propone como solución respirar en una bolsa: al respirar el propio dióxido de carbono durante unos minutos se reducen los niveles de oxígeno y desaparecen los síntomas rápidamente. Además debido a estos cambios de los pulmones ante la ansiedad se producen a menudo presiones en el pecho, fácilmente asociables a otras causas como la de estar sufriendo un infarto. Hay que añadir que el exceso de oxígeno también favorece la sensación de desrealización y extrañeza con respecto a lo que ocurre alrededor. Le recomiendo que eche un vistazo a este artículo si este síntoma le es familiar.
  8. El hígado: comienza a liberar más glucosa, para aportar alimento al músculo. Por lo tanto, sube la concentración de azúcar en la sangre.
  9. El riñón: tiende a producir menos orina por la misma razón que las glándulas salivares se ralentizan: economizar líquidos. Curiosamente a la vez la vejiga suele recibir la orden de vaciarse y quitar peso innecesario. De hecho es frecuente ver que ante situaciones de ansiedad como un examen, muchas personas visitan el baño con frecuencia aunque no tengan gran cantidad de orina acumulada.
  10. El intestino: en función de la predisposición individual tiende a paralizar la digestión y eliminación de los alimentos. Pudiendo producir espasmos en la musculatura intestinal acompañados de posibles retortijones.

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