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Entrevistas Historia

El 21 de Febrero de 2018 mi vida cambió. Eran las 2 de la tarde cuando recibí el mensaje que esperaba hacía días “Paula tenemos resultados, venite cuando puedas” sin dudarlo le dije a mi mamá que corriéramos al Instituto porque estaban los resultados de la biopsia mamaria que me había hecho.


Con 25 años, felizmente enamorada, recién vuelta de viaje y a 10 materias de recibirme de abogada, no tenía idea de que después de ese veintiuno de febrero nunca más iba a ser la mujer que entro a buscar los resultados de la biopsia.


En el viaje, hablaba con mi mamá sobre la posibilidad de hacerme prótesis, creía que el aumento de mi mama derecha no tenía un resultado estético, por lo que deseaba corregirlo con un plástico. No tenía idea que lo que causaba la deformidad era la enfermedad que me iban a diagnosticar minutos después.


Cuando llegamos el doctor nos hizo pasar a su consultorio, y sin dar vueltas nos dijo a mi mamá y a mí “tenemos resultados y son malos” “tenes que hacer tratamiento Paula, quimio, cirugía y rayos, o quimio, rayos y cirugía” “es raro esto, por tu edad, sin antecedentes, nos costó llegar al resultado” a lo que respondí “doctor pero no entiendo, operame ya” el doctor, sin filtro respondió “el tumor es inoperable, ya te saque turno con el oncólogo, estos son los pedidos para hacer estudios, no sabemos hasta dónde llegó la enfermedad, tranquila, en un año ya estás limpia. Podes seguir con tu vida normal” lo que yo no sabía y no me habían dicho era que mi vida nunca más iba a ser la misma.


Que el tratamiento me iba a llevar todo, todo, todo lo que tanto había cuidado por años: mi estética corporal. Se llevó mi pelo, mis cejas, mis pestañas, las uñas de mis pies, me dejó sin curvas, sin teta. Así de malo fue el cancer conmigo. Me dejó con el alma herida, me dio vuelta como un guante. El cáncer también se llevó mi pareja. Después de 10 años, cuando termine el tratamiento, me dejo la persona con la que prácticamente me crié desde los 15.


El cáncer me sometió, arremetió con todas sus ganas y me dejó lo que soy hoy: una persona nueva, renacida, con más luz que nunca. Sin dudas es lo peor que me pasó, aunque hoy creo que fue un mal necesario. Me ayudó a ver la vida en 360 grados cuando la veía 180 antes. Me enseñó a disfrutar, valorar y amar con más ganas que nunca. Hoy, a meses de cumplir los dos años del diagnóstico, estoy compartiendo mi vida con un nuevo amor en tierras italianas, un amor sano que me protege y con quien tengo planes de casamiento.


Estoy escribiendo estás palabras frente al mar. Minutos antes hubo una gran tormenta, como fue mi vida en 2018. Hoy, casi dos años después, siento que mi vida se reduce en esa calma que viene después de la lluvia, esa brisa que tranquiliza. Hoy ya no tengo más miedo, sé que puedo pilotear cualquier tormenta.

“Hoy soy la persona más feliz del mundo. El cáncer se llevó todo y me trajo una nueva vida”.


Paula Cardoso Capello, nuestra #WomanPower
27 años, Córdoba.

Sobre el autor

Cecilia Acevedo

Cecilia Acevedo

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