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10 expresiones que reflejan la desigualdad de género

El lenguaje es poder”, dice, desde Berlín, la licenciada en Filología por la Universidad de Barcelona y Master en Edición por la Universidad Pompeu Fabra Paula Fernández Gómez, que dialoga con nosotros y plantea una premisa: “La historia humana ha sido escrita por hombres”.

Esta lingüista nació en Barcelona por lo que creció en un entorno bilingüe, que se debate entre el español y el catalán. Además, desde pequeña habla alemán y hoy reside en Berlín y trabaja para la aplicación de aprendizaje de idiomas Babbel.

“Ningún país logró modificar totalmente su lenguaje para que deje de ser patriarcal”, se lamenta, aunque reconoce los esfuerzos que están haciendo muchas sociedades, como la alemana, la inglesa y la española para contrarrestar esta realidad.

Para ella, “es alarmante la desigualdad social que se refleja y perpetúa en el discurso cotidiano” porque considera que “el lenguaje es el filtro principal a través del cual las personas perciben el mundo” y, por ende, “afecta a la forma en que se relacionan y hacen juicios sobre los demás”.

Dice, entonces, que hay “infinidad” de palabras y expresiones que “refuerzan los prejuicios de una sociedad patriarcal y que excluyen a la mujer y a los individuos no binarios”. “Cuando los usamos lo que hacemos es confirmar el sesgo subconsciente de que los hombres son intelectual, física y moralmente superiores a las mujeres”, sostiene Fernández Gómez.

Tal es así que, junto a Babbel, creó un listado de 10 términos que exponen esta desigualdad social.

1. Histeria (principalmente en español, aunque la palabra también existe en otros idiomas)

Tal como explica, en la Grecia antigua, Hipócrates -conocido como uno de los padres de la medicina- tenía una teoría: el útero, cuando está “frustrado”, vaga por el cuerpo. El órgano errante era el culpable de síntomas como irritación, palpitaciones y ansiedad. La condición fue llamada “histeria”, del griego “hystéra”, que significa vientre. La lingüista destaca que, “hoy, ser mujer y atreverse a desobedecer el patrón social todavía es motivo de ser llamada ‘histérica’, insulto raramente usado para los hombres”.

2. Lady (“dama” en inglés)

Si bien Fernández Gómez reconoce que este término no está necesariamente relacionado con la dependencia de una mujer para con un hombre, se pregunta: “¿Por qué será que mujeres independientes y seguras de sí mismas – y muchas veces no atadas a la figura de un hombre – difícilmente son llamadas ‘lady’?”. Y agrega: “Llamar a alguien ‘lady’ refuerza la idea de que una mujer de ‘buena familia’ debe ser una ‘ama de casa'”.

3. Patrón vs. patrona (español)

La española se refiere al uso del término “patrona” en la Argentina como una de las expresiones que más la indignan o “hacen ruido”. Según dice, mientras que “patrón” es sinónimo de empleador en masculino, el mismo término en femenino (“patrona”) tiene un significado relacionado a la mujer que decide cuestiones del hogar o la familia.

4. Lengua materna (español, pero también existe en otros idiomas)

En esta misma línea, aún hoy, las madres acaban siendo las principales responsables del desarrollo lingüístico de los niños, porque son ellas quienes se quedan en la casa cuidándolo, de ahí el término “lengua materna”.

5. Gars vs. garce (“mozo” / “mujer promiscua” en francés)

En francés, “gars” significa “mozo”. La versión femenina, “garce”, en cambio, es usada para referirse a una mujer promiscua.

6. Zorro vs. zorra, gallo vs. gallina (español)

Además de significar el animal, “zorro” también se utiliza para definir a una persona como “astuta”, mientras que la versión femenina, “zorra”, significa “prostituta”. Algo similar sucede con la diferenciación entre “gallo” y “gallina”. “Mientras que la idea de ‘gallo’ se refiere a valor y grandeza, su versión femenina hace referencia a ser cobarde”, describe en diálogo con este medio.

7. Schlampe vs. schlamper (“puta” / “desorganizado” en alemán)

Otro ejemplo de desigualdad en el lenguaje de los que se lamenta es el hecho de que la palabra femenina “schlampe” significa “prostituta”, pero la versión masculina, “schlamper”, se refiere a alguien que simplemente es desorganizado.

8. Scapolo vs. zitella (“hombre soltero” / “solterona” en italiano)

El italiano tampoco escapa a estas diferenciaciones. Un ejemplo de esto es la palabra “scapolo”, que en masculino, significa hombre soltero y su connotación es neutra: un adulto no casado. La versión femenina, “zitella”, debería significar lo mismo, dice Fernández Gómez, pero sostiene que en este caso “su connotación es negativa”. El equivalente en español es “solterona”.

9. Bruja vs. brujo (español, pero también existe en otros idiomas)

Para explicar el problema de esta expresión, la mujer se remite a los tiempos de Juana de Arco, cuando las mujeres que no cumplían con los roles sociales esperados de ellas eran consideradas brujas. “Hoy, el término continúa teniendo una connotación machista porque la palabra generalmente se utiliza para referirse a las mujeres fuera del patrón estético y que no tratan de agradar”, afirma, y remarca: “Los blancos de este adjetivo-sustantivo a menudo son mujeres más viejas, como si el envejecimiento femenino fuese especialmente maléfico”. Por el contrario, la española sostiene que “la forma masculina, ‘brujo’, no tiene una connotación peyorativa. No es utilizada para insultar sino para describir a un hombre que hace magia o algo misteriosamente increíble”.

10. Mulher de malandro (“mujer del maleante” o del “abusador” en portugués)

Tal como explica Fernández Gómez, en portugués la palabra “malandro” puede usarse tanto para refererirse a un hombre perezoso como a alguien pícaro o astuto. “Sin embargo, el adjetivo para su mujer tiene una connotación mucho más negativa que la de su marido: mulher de malandro”, advierte. Según subraya, “llamar a una mujer así es un insulto porque se utiliza para la mujer que sufre abusos pero que no se atreve a abandonar a su pareja”. Para ella, esta es una forma de “ignorar los motivos que la hacen quedarse en la relación abusiva y poner toda la responsabilidad en la víctima por la violencia sufrida, absolviendo al agresor”.

Fuente: www.lanacion.com.ar

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Ileana Gionco

Ileana Gionco

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